La autoestima se refiere al grado en que una persona se aprecia a si misma.

Es una forma de ser y actuar, puesto que arraiga en los niveles más hondos de nuestras capacidades.

Las personas con baja autoestima suelen enfatizar sus defectos y preocuparse en exceso por sus equivocaciones y cuando comenten un error, le vienen pensamientos como “jamás lo podré hacer”  o  “no sirvo para esto”, olvidando que todos nos equivocamos, y esa es la base del aprendizaje.

La autoestima es adquirida y se genera como resultado de la historia de cada persona.

Las aptitudes son contagiosas.

Si frecuenta a personas que blasfeman, usted también blasfemará.

Si es de un estado y va a vivir a otro, adquirirá su acento.
Si sus amigos son perdedores, lo arrastraran al nivel de ellos.

Si se empeña en pensar positivamente, se convertirá en una persona positiva.

Así que,  no pierda tiempo y pinte su vida como le gustaría que fuese.

Pero si queremos ayudar a alguien a aumentar su autoestima, debemos de:

  • Apreciar cualquier esfuerzo creativo, por pequeño que sea.
  • Inspirarle confianza en su capacidad creativa.
  • Hacerle ver que sus ideas tienen valor.
  • Procurarle un clima de seguridad psicológica, donde pueda pensar, sentir y crear libremente.
  • Tratar con respeto las preguntas que nos hace.
  • Observar el talento en cualquier campo y hacerle consecuente de ello.
  • Animarle en sus aficiones.
  • Recompensar todo trabajo creativo.

Eres como eres,  no pretendas querer ser, quien no puede ser, disfruta y se tu mismo. Para conseguirlo solo tienes que querer y ponerlo en práctica.

Tú decides.